Eco
Yo estaba triste y le aullaba
al campo del estío, loco.
Y resonó contra la ardiente roca roja,
que parecía un corazón salido,
mi voz, en laberintos temerosos
de un eco nunca oído. Y era
la roca, viva con mi grito,
un gran rostro frenético,
que me miraba alegre, y me escuchaba
alegre, y me respondía
alegre, espantosamente alegre.
Juan Ramón Jimenez





abril-ale dijo
El estilo de Juan Ramón Jimenez siempre me impresionó, a medida que voy descubriendo nuevos escritos de él me impresiona muchísmo más.
Gracias por compartirlo.
Abue pita, todo mi cariño para vos.
20 Mayo 2009 | 09:43 PM